miércoles, 12 de octubre de 2011

Guía michelín (1ª entrega)

Como bien saben quienes me conocen, salir a comer o a cenar por ahí es una de mis actividades favoritas. Descubrir nuevos restaurantes es una cosa que me encanta, y Londres es una ciudad ideal para ello.

Pues bien, con este post inicio una serie que agruparé bajo el título "Guía michelín", en honor al flotador que adorna mi otrora estilizada silueta y cuyo crecimiento intento combatir a base de gimnasio y piscina.

Consciente de que un blog es también un servicio público, en estos posts hablaré de algunos de los restaurantes que más me han gustado desde que ando por estas tierras (y también de los que no), por si a alguien le es de utilidad.

Comienzo con uno de mis sitios favoritos. Se trata de Tayyabs, un restaurante paquistaní que está en Whitechapel, muy cerquita de mi antigua casa. De hecho, cuando a una compañera de trabajo le comenté que vivía en Whitechapel, lo primero que me dijo fue "¡Qué suerte, al lado del Tayyabs!".



La comida es bastante picante, pero está la mar de rica. Una de las especialidades es el "mixed grill", que te sacan en una bandeja humeante (la foto no es mía pero está hecha en Tayyabs, he reconocido el mantelito):



Es un surtido de carnes que lleva kebab (eso que está debajo del tomate y parece una salchicha), costillas de cordero y pollo tandoori (lo anaranjado de la derecha). Está riquísimo, creedme. Para que el picante no pueda contigo y ahorrarte el probable ardor de estómago posterior es mejor no acompañar la comida con agua, cocacola o cerveza (que por cierto, en este restaurante te la tienes que traer tú de casa, porque son musulmanes y no sirven alcohol). Lo recomendable es tomar lassi, que no es un perro sino yogur líquido. En serio, funciona. Para nosotros es raro, pero funciona.

Una de mis primeras impresiones (erróneas) de Londres fue que había pocos restaurantes japoneses; sobretodo en comparación con Barcelona, que últimamente parece Tokio (o Pekín haciéndose pasar por Tokio, mejor dicho). Pues bien, los hay, aunque no por la zona en la que vivo.

En cambio, en el Soho hay un montón. Uno que me gusta especialmente es Eat Tokyo.



El sitio es super normal, tirando a cutre si me apuras. Pero te sirven unos bentos la mar de completos y muy bien de precio.



El día que fuimos tuvimos que esperar 20 minutos largos para que nos dieran mesa (no es muy grande), y hemos intentado ir un par de veces más pero hemos acabado desistiendo siempre porque la cola es tremenda. Vamos, que el garito tiene éxito.

Después de dos de cal, una de arena. Se trata de un restaurante de comida típica inglesa (sí, existen). Se llama Rowleys, y está al ladito de Piccadilly Circus, en pleno corazón de Londres.



Es un sitio de postín; nosotros fuimos porque sacamos un vale de descuento por Internet, si no, ni de fallo. Se supone que son especialistas en carne y tal, pero vamos ... El entrecotte (de casi 30 eurazos), nada de nada, y el cordero que me pedí yo, más seco que la mojama. A ver, el sitio es precioso y tal, pero vaya, la comida no vale (ni de lejos) lo que cuesta. Igual es que tuvimos mala suerte, pero la mayoría de comentarios en Internet dicen que es un restaurante "overpriced", así que ya sabéis ...

martes, 11 de octubre de 2011

Los incendios, los ingleses y la madre que los parió

Como ya he comentado en algún post, los ingleses tienen especial manía con los incendios. En el apartamento tengo un extintor, una manta anti-incendios y un detector de humos en cada habitación.

Pues hoy, los señores de la universidad han tenido a bien efectuar un simulacro de incendio en mi edificio. A las 7:30h de la mañana. ¿Son majos o no?

Despertarte de golpe con la alarma de incendios no es la forma más agradable de comenzar el día. Yo creo que esta alarma la oyen hasta los sordos.

He de decir que me he vestido de arriba abajo para salir, nada de ir en pijama por ahí. Que uno tiene una reputación, oye. Hasta he bajado a la calle con el portátil, por si la cosa iba en serio.

Una vez en la calle, nos han reunido y nos han contado. Había gente descalza y en albornoz, con un frío que no veas. Si no sales de tu apartamento cuando suena la alarma te cae una multa, así que más vale obedecer. Sólo espero que no lo hagan muy a menudo ...

domingo, 9 de octubre de 2011

Después de la tele ...

... ¡¡el váter de Barbie!!



Nótese que el papel higiénico también es rosa, para que la experiencia sea total.

Portobello Road

En pleno barrio de Notting Hill está Portobello Road. Esta calle es famosa porque en ella se organiza, cada sábado, un mercado callejero de antigüedades. Bueno, de hecho, buena parte del comercio de la calle son tiendas de antigüedades y los sábados sacan la mercancía a la calle.





Es bastante chulo, la verdad, hay de todo. Me gustó especialmente un tenderete donde venden carteles antiguos, algunos muy divertidos.



Este de aquí lo tienen en la puerta de los baños de La Cervesera Artesana, un garito muy recomendable de Barcelona. Dice: "La cerveza cambiará el mundo. No sé cómo, pero lo hará":



El tema cervecero es recurrente en muchos carteles. "Todo el mundo debería creer en algo; yo creo que me tomaré otra cerveza", o "La cerveza es la respuesta; pero no me acuerdo de la pregunta":



También hay algún que otro puesto donde venden juegos de delicada y elegantísima porcelana para el té de las 5. Estuvimos a punto de comprar algo para unos "amigos" a quienes les encanta este tipo de vajilla ...




Se puede encontrar de todo, desde maquinillas de afeitar hechas con mangos de tenedores antiguos (compatibles con Gillette-Mach 3, ojo al dato) ...



... pasando por juegos de maletas ...



... equipamiento deportivo ...



... y máscaras antigas.



Estos ingleses no son tontos, y justo al final del mercadillo de antigüedades empieza el de comida: un montón de tenderetes donde puedes comprar (para comer allí mismo) comida de cualquier parte del mundo. Incluso paella y churros (!)





Un poquito más adelante se encuentra Casa García: ¡una tienda de productos españoles! Al ver los botes de ColaCao y de fabada Litoral casi se me saltan las lágrimas ...



Nuestra visita a Portobello Road coincidió con la visita de mi amigo Germán. Lo que no nos había dicho, el muy ladino, es que se saca un extra en uno de los tenderetes en Portobello:



Pero como al visitante no hay que privarle de degustar la gastronomía local, nos fuimos a comer a un pub. No faltó el fish&chips y el steak pie&mash (pastel de carne con puré de patata):




Delicious ...

jueves, 6 de octubre de 2011

Oxford para frikis

Con este post inauguro una serie de posts temáticos sobre esta bella ciudad universitaria situada a orillas del Támesis.

Diría que todos los que hemos estudiado inglés en algún momento de nuestra vida hemos tenido un libro editado por Oxford University Press. Además, esta es una de las grandes editoriales de libros científicos, por lo que encontrar su sede me emocionó. Ya he avisado de que era un post para frikis.



Un día fuimos a tomar una cerveza y a cenar a un pub que se llama The Eagle and Child ("el águila y el niño"), en St Giles Street. Entramos de casualidad, todo sea dicho.

El pub es super antiguo, del siglo XVII, y por dentro bastante bonito (no tengo fotos, pero ya volveremos). Resulta que este pub ha tenido, históricamente, una clientela ilustre (incluyéndonos a nosotros, claro). Se ve que en tiempos solían ir allí a reunirse unos cuantos escritores de la talla de J.R.R. Tolkien (el autor de "El señor de los anillos") o C.S. Lewis (autor de "Las crónicas de Narnia"). Sí, ya he dicho que era un post para frikis.




Hablando de literatura, en St Aldates Street está la Alice's shop, o la "tienda de Alicia". Resulta que esta tienda aparece en el libro de "Alicia en el País de las Maravillas", ya que su autor (Lewis Carroll) vivía en Oxford. Actualmente, la tienda vende absolutamente todo lo que os podáis imaginar relacionado con este libro.



Desde hace siglos, Oxford es un centro del saber (olé). Por eso, cuando visitas el Museo de la Historia de la Ciencia no es de extrañar que te encuentres con joyas como un ejemplar original de "El origen de las especies", de Charles Darwin, legado por el propio autor a la biblioteca de la universidad:



O una pizarra de una clase que Einstein vino a dar en tiempos:



O uno de los primeros equipos de radio desarrollados por el mismísimo Marconi:



Pero no todo es ciencia y sabiduría en Oxford, también hay gente que le ha dado la espalda al conocimiento. Como muestra, una inscripción en latín que hay en la fachada de la facultad de Historia:




Dice lo siguiente: mientras el Señor le ilumina, el tío mea ...

martes, 4 de octubre de 2011

Caramba, cuánto tiempo

- Sí, la verdad es que hace días que no viene usted por aquí

- Cuente, ¿cómo le va todo? ¿Ya logra averiguar dónde han sido grabados los vídeos?

- Pues ahí ando. Por fin ando ...

- ¿Cómo que "por fin"?

- La cosa se ha demorado bastante. Digamos que hemos tenido problemas con los recursos técnicos y humanos. Dejémoslo. Pero al fin la cosa tira para adelante.

- ¿Y qué tal?

- Pues mire, siendo novatos en el tema, y tratándose de un primer intento, no está del todo mal. Hemos sido capaces de acertar dónde están grabados un 17% de los vídeos con una precisión superior a 10 kilómetros.

- Me lo explique.

- Se lo explico. Nosotros tenemos un número de vídeos a geo-etiquetar. Vamos, que tenemos que averiguar, de forma automática, dónde han sido grabados. Lo que pasa es que, a la vez, sabemos dónde han sido grabados.

- Coño, ¡pues tire de picaresca española!

- No, oiga, esto no funciona así. Esa información la usamos para evaluar qué tal funciona nuestro sistema. Por ejemplo, si nuestro sistema dice un vídeo ha sido grabado en Barcelona, pero resulta que ha sido grabado en Girona, sabemos que hemos cometido un error de 100 km, que es la distancia aproximada entre esas dos bellas ciudades.

- Ahá, comprendo. Pero decir que un vídeo ha sido grabado a 10 kilómetros de donde realmente fue grabado es una basura, ¿no?

- Pues no, caballero. Tenga en cuenta que tenemos vídeos grabados en todo el mundo. Por tanto, "fallar" por 10 kilómetros equivale a tener mucha puntería.

- Mmmm ... no sé si me convence. Demuéstreme su puntería

- Pues mire, geo-etiquetamos un 4% de los vídeos con una precisión superior a 1 kilómetro

- No me refería a eso, piratón ...

- ...

lunes, 3 de octubre de 2011

Carnaval de Notting Hill

Cada año, al llegar el último fin de semana de agosto, se celebra el carnaval de Notting Hill.

En este barrio, que se hizo mundialmente famoso a raíz de la película del mismo título protagonizada por Julia Roberts y El Pasmao, reside una importante comunidad de inmigrantes caribeños, que son los impulsores de la celebración del carnaval. Y para allá que nos fuimos.

El barrio de Notting Hill es muy chulo, así que merece la pena visitarlo haya carnaval o no:




El carnaval era el primer gran evento multitudinario en Londres desde los disturbios de principios de agosto. Por ese motivo había bastante miedo a que pudiese haber problemas, así que desplegaron policía a tutiplén (6500 agentes, casi nada).



A lo largo de todo el día hay una sucesión de rúas que van circulando por el barrio. Cada rúa suele ir encabezada por un camión cargado de altavoces con un DJ que va poniendo música caribeña a todo trapo:




Hay comparsas más "profesionales", como esta que pertenecía a una escuela de samba:




Y otras más "caseras". En esto me recordó un poco a las fiestas de Gràcia, en la que los propios vecinos decoran sus calles ... pues estos se hacen sus trajes:




Otra cosa que me gustó es que cualquiera puede desfilar:



La verdad es que el ambiente es muy chulo, es una fiesta gorda gorda:








A lo largo de varias calles hay dispuestos un montón de tenderetes de comida caribeña.




Lo más típico es el "jerk chicken" y el curry de ¡cabra!. Te lo ponen en una bandejita, con arroz y judías, y ¡hala! a comer en cualquier sitio.



Y de postre, ¡al rico coco! Me sentí como Rosa Benenito en Supervivientes ...