domingo, 31 de julio de 2011

Borough Market

En Londres son muy típicos los mercados al aire libre: Portobello Road, Camden Town, Greenwich, Petticoat Lane, Brick Lane ...

Lo de las antigüedades, la ropa de segunda mano o las camisetas punkis está muy bien, pero el otro día visité un mercado que me pareció una pasada: Borough Market, que es un mercado de ... comida.

Como muchos otros de los mercados al aire libre de Londres, no abre cada día, sino solamente los jueves, viernes y sábados. Situado en el South Bank, a unos pocos centenares de metros de The Shard, merece la pena visitarlo, a poder ser, a la hora de comer, porque se puede comer en el propio mercado.



El Borough Market está dividido en varias partes. La primera de ellas está dedicada a la venta de productos. Dulces orientales, salchichas alemanas, quesos franceses, aceitunas griegas, pan inglés ... En la mayoría de puestos te ofrecían sus productos para que probaras, ¡te puedes poner ciego de comer por la patilla! Me dieron a probar un paté de trufas que estaba espectacular. Era un puesto en el que todos los productos que vendían llevaban trufa. Increíble.











Al rato de irme paseando por el mercado (muerto de hambre, todo hay que decirlo), me empecé a mosquear. Quesos franceses, aceite italiano, embutidos alemanes ... ¿estamos tontos o qué?

Hasta que vi una tienda dedicada, todita ella, a productos españoles.



Lo del toro deberíamos ir replanteándonoslo, la verdad. Entre pimientos de Padrón, jamón al corte, legumbres navarras y ¡botes de fritada! pasé un ratito.









Otra parte del mercado está llena de puestos en los que cocinan y puedes comer allí mismo; desde paella (con chorizo, grrrr) hasta cocina tailandesa, pasando por todo lo que os podáis imaginar.







La lástima es que ya me había preparado la comida y tenía que ir a comer a casa, si no, de qué. Bueno, así tengo un motivo para volver al Borough Market. Un lugar que verdaderamente merece una visita.

lunes, 25 de julio de 2011

Minutos musicales

Hace unos cuantos fines de semana tuve alojado en casa a un ex-alumno y ex-compañero de departamento que se llama Lluís, que está haciendo el doctorado en este país. Un chico majete que te cagas.

Bien, Lluís me pasó los dos discos de Manel (pero pagando, ¿eh Ramoncín?) y desde entonces no hago más que escucharlos.

Para quienes no los conozcáis, los Manel son un grupo que está arrasando en Catalunya; de hecho, aun cantando en catalán, han sido el disco más vendido en toda España. Tal vez sea porque se venden muy pocos discos (¿eh Ramoncín?), pero tiene su mérito. De hecho, he logrado que una de mis compañeras de curro (madrileña ella) se haga fan suya. Y una amiga suya inglesa está al caer (en cuanto a los Manel, me refiero, no penséis mal).

El otro día encontré en su web una joyita. Creo que a los que sois de mi quinta (aunque aparentéis más edad que yo) os gustará. Si en los 90 os gustaba un poco la música inglesa, seguro que conocéis la canción Common People, de Pulp, todo un clásico de esa época:





Si no la conocéis, tenéis un problema y probablemente se llame Alejandro Sanz.

A lo que iba, he aquí la versión en directo (muy bien traducida al catalán) de los Manel. Me parece super chula. Si unos tíos con un contrabajo y un xilofón hacen esto, es que son buenos, sean de Barcelona o de Massachusets.



domingo, 24 de julio de 2011

Cerca de la noticia

Como sabréis, aquí se ha montado un lío bien gordo con el escándalo de las escuchas telefónicas ilegales que los periodistas del tabloide News of the World venían haciendo desde hacía años, en muchas ocasiones sobornando a policías para conseguirlo.

De esta manera conseguían información exclusiva, por ejemplo, de famosos; el otro día entrevistaban en la tele a una actriz inglesa y decía que había comenzado a sospechar que tenía el teléfono pinchado cuando salieron en ese periódico noticias sobre su estado de salud, temas que sólo había comentado con su familia; incluso pincharon los teléfonos móviles de sus hijos, que eran adolescentes en esa época.

Pero no sólo eso, sino que llegaron a pinchar el móvil de una adolescente que fue secuestrada, con la sangre fría de irle vaciando el buzón de voz para ver si recibía algún mensaje que revelara donde estaba ... hasta que apareció asesinada.

Y yo que me quejo del nivel periodístico en España ... Vamos, que Telecinco es como la BBC y el New York Times juntos.

La cosa ha llegado a tal punto que han cerrado el periódico, que llevaba publicándose desde ¡1843! y era el periódico en lengua inglesa más leído en el mundo.

Y no sólo eso, sino que han dimitido altos cargos de la policía londinense. ¡Gente dimitiendo, inaudito!

Lo que también me pareció inaudito es que al día siguiente de destaparse el caso ya lo estaban debatiendo en el parlamento, porque el caso tiene ramificaciones políticas (no sólo porque había policías implicados, sino porque un ex director del periódico había sido asesor del actual primer ministro). Me quedé con la impresión de que su sistema político es bastante más ágil que el nuestro ...

Curiosamente, la sede de News International, que es el grupo de comunicación del que formaba parte News of the World, queda bien cerquita de mi casa.



Por otro lado, os habréis enterado de que ayer por la tarde la palmó Amy Winehouse en su apartamento de Camden, un barrio situado al norte de Londres. No por esperada (la chica debía meterse todo lo que encontraba) deja de ser una noticia triste.

Casualmente, un compañero de trabajo celebró ayer por la tarde su fiesta de cumpleaños en un bar de Camden. Tranquilos, que no fui a curiosear (se juntaron unos cuantos fans y curiosos delante del apartamento donde acaeció el luctuoso desenlace); preferí homenajearla tomándome un mojito (ella también lo habría hecho).

Aquí os dejo mi canción favorita de la Winehouse (ojo al swing de los coristas):





Les ha informado el reportero más dicharachero de Barrio Sésamo.

sábado, 23 de julio de 2011

The Shard

Como ya comenté en otro post, una actividad muy agradable (sobre todo cuando hace buen tiempo) es darse un garbeo por las riberas del Támesis.

En la orilla sur del río (el South Bank), a la altura del London Bridge (aunque se ve desde mucho más lejos), destaca una construcción. Me llevó unos días averiguar de qué se trataba; ese aspecto de chimenea que tiene me hacía pensar en que estaban remodelando alguna fábrica o así (como ya han convertido una central eléctrica en museo de arte contemporáneo, igual le han cogido el gustillo, pensaba).





Pero no. Se trata de la construcción del rascacielos más alto de toda la Unión Europea (cuando se trata de marcar paquete, los británicos se consideran Unión Europea; para lo demás, no).

Medirá 330 metros de alto, que es más del doble que el Hotel Arts de Barcelona (154 m), o más de cuatro veces que la Torre del Agua de Zaragoza (76 m). El nombre del edificio es London Bridge Shard, o simplemente The Shard, que significa “la esquirla”. Viendo imágenes de cómo será el edificio una vez terminado se entiende el por qué, ya que se trata de una pirámide irregular forrada de cristal.

Lo ha diseñado el arquitecto italiano Renzo Piano (una de sus obras más conocidas es el centro Georges Pompidou de París), y la finalización de la obra se espera para el año que viene, que aquí es año de Olimpiadas. Ya se sabe que, mágicamente, todas las obras se terminan en año de Olimpiadas (bueno, en Madrid no).

El edificio tendrá 72 plantas, y albergará oficinas, restaurantes, un hotel de 5* y apartamentos (en las plantas 53 a 65; igual me compro uno, que seguro que tienen mucha luz y las plantas me vivirán). En la parte más alta habrá un mirador y un observatorio al aire libre.

Visto desde abajo, tiene este aspecto:





Los ascensores exteriores los deben usar para mover materiales:



Así es como se ve The Shard desde el Tower Bridge, con el ayuntamiento de Londres en primer plano (que fue diseñado por Norman Foster, por cierto):



Y esta es una foto artística aprovechando el reflejo de The Shard en un edificio de la otra orilla del río:



Si queréis saber más, esta es la página oficial.

miércoles, 20 de julio de 2011

Sausage roll

Cuando era un inocente jovenzuelo de tupida cabellera pasé un par de meses estudiando inglés en este bello país llamado Gran Bretaña.

En concreto, la empresa de cursos de inglés con la que fui (Let's Go) organizaba sus cursos en el condado de Kent, entre las poblaciones de Margate, Ramsgate y Broadstairs (sé de alguien a quien se le estarán saltando las lágrimas en este momento). Por cierto, cuando, de vuelta a casa, a un inglés le decías que habías estado en Margate te miraba como si un inglés te dijera que había estado estudiando español en Puerto Hurraco. Nunca comprendí por qué.

En fin, a lo que iba. Nos alojábamos en familias nativas, por aquello de practicar el idioma y tal. El primer año, una familia estupenda. El padre estaba en paro, y la que curraba era ella. Él cocinaba de vicio y ella no sabía que el pasado de "eat" es "ate", lo que me dejó muy tranquilo acerca de mi nivel de inglés. Creo que tenían una hija, pero no estoy seguro, o sea que os podéis imaginar lo mucho que debimos interactuar.

El segundo año me tocó una madre divorciada con un hijo de cuatro años que se llamaba Jason (el niño, no la madre, de su nombre ni me acuerdo). El tal Jason, un futuro hooligan. Si ahora (que debe tener 22 años) sigue dando patadas con la misma rabia que las daba con 4, debe haber roto unos cuantos cráneos. Ella era un poco bipolar, y un día era la tía más encantadora, dándote conversación y tal, como al día siguiente te ignoraba completamente. Un encanto de tía. Tampoco supo encajar muy bien que una madrugada le metiese a unos colegas algo borrachos en el salón de su casa. Estos ingleses no tienen sentido del humor.

La cuestión es que, por regla general, desayunábamos y cenábamos en casa, con la familia. Y para la hora de comer nos daban el famoso "packed lunch": una bolsa con un par de sandwiches de pan bimbo, una bolsa de patatas fritas (ahí descubrí las patatas de sabores, que a España aún no habían llegado, hablo del año 91), un zumo asqueroso (que aquí triunfan como la CocaCola) y si había suerte, algo de fruta o unas galletas. El día que descubrí el sandwich de chopped con pepino comencé a amar este país y a las gentes que lo habitan. O a sentir algo de penita por ellos, no sé.

Ante tal panorama, cada uno se las ingeniaba como podía para no morir de inanición hasta la hora de la cena. El tráfico de sandwiches estaba a la orden del día, así como el de bolsas de patatas (yo sólo soportaba las de sabor a sal y vinagre).

El segundo año, no obstante, se me abrió el cielo. En Broadstairs descubrí una tienda (creo recordar que era una especie de carnicería/charcutería) donde vendían el que fue mi sustento cada puñetero día durante un mes: el "sausage roll".

El sausage roll (o bollo de salchicha) es un hojaldre con una salchicha de cerdo dentro. Tope saludable, 9 de cada 10 médicos (forenses) lo recomiendan. Pues allí que iba yo, como un campeón, a comprarme cada mediodía mi sausage roll. Costaban una libra (no me acuerdo de los nombres de las familias, pero de esto sí, hay que ver).

Estos días, yendo al super, lo había visto de refilón. Ahí estaba. El sausage roll. Desde su estantería en la sección de refrigerados, me llamaba: "Eh, viejo amigo!" (bueno, en inglés). Yo me hacía el longuis, haciendo de tripas corazón. No quería resucitar viejos recuerdos, historias del ayer. Hasta hoy.

Hoy tenían de super oferta una bandeja con 6 sausage rolls tamaño snack por una libra. Y no me he podido resistir.



Me he hecho un par (el resto los he congelado, estos placeres hay que dosificarlos). Aquí los tenéis, no me digáis que no dicen "eat me".



Aunque la foto es mala (me temblaba el pulso por la emoción del reencuentro), he aquí la prueba de que dentro llevan una salchicha.



Mmmmm ... dieciocho años después siguen sabiendo igual. Oh sausage roll, my old friend ...

PD: Google Maps es maravilloso. Me ha permitido, dieciocho años después, volver a encontrar la tienda de los sausage rolls de Broadstairs. Recordaba que hacía esquina, y la zona por la que estaba (es lo que tiene ir cada día durante un mes). ¡Todavía está allí y sigue igual! Se llama J.C. Rook & Sons:



Ver mapa más grande

Háblame del mar, marinero

- ¿Disculpe?

- Que me hable de su trabajo, jovenzuelo

- Aaaah, por un momento había pensado que se había convertido en la Pantoja de Puerto Rico

- ¿Y eso?

- ¿Ve? Lo que le decía ...

- ¿Cómo?

- Nada, déjelo, cosas mías. Pues el trabajo bien, mejorando, porque ha habido unos días chungos

- ¿Cómo así?

- Pues nada, que estoy aprendiendo a lidiar con conjuntos de datos enormes, y los problemas que eso supone

- ¿Qué problemas?

- Para que se haga una idea, cuando hice la tesis trabajé, como mucho, con conjuntos de datos formados por 10000 objetos. Pues aquí estoy trabajando con millones de objetos (vídeos, en este caso)

- ¿Y eso qué supone?

- Pues básicamente que la manera de abordar los problemas tiene que cambiar radicalmente. Cuantos más datos tienes, más le cuesta al ordenador procesarlos. Diseñar un sistema que tiene que procesar millones de datos con la misma filosofía que si tuviera que procesar unos pocos miles es comprar un billete hacia el fracaso

- Qué poético. ¿Y le ha pasado eso a usted?

- Pues sí. Digamos que después de tener al ordenador procesando datos sin parar durante cuatro días, le ha dado un patatús. Y eso que es una señora máquina: procesador de 64 bits, 8 GB de RAM, 2 TB de disco ... Un pepinazo

- Mmmm, me gusta cómo suena esa palabra en su boca

- ¿Perdón?

- Nada, nada, cosas mías. Así que todo el trabajo de cuatro días a la basura, ¿no?

- Pues sí. A la puta basura. Suerte que le he comentado mis problemas a un compañero, y entre los dos hemos encontrado una solución alternativa mucho más eficiente. La he desarrollado y mañana la probaremos, pero confío en que funcionará

- Estupendo

- Pues sí, creo que puedo decir que me ha quedado la mar de bien. Distancias geodésicas a mí, ¡¡ja!!

- Oiga, oiga, que desde que está en Londres le noto un poquito subidito. A ver si nos relajamos, ¿eh?

- Y espere a que aprenda a conducir por la izquierda sin chocarme con nadie, entonces no me va aguantar ni Rita la Cantaora de lo chulito que me voy a poner

- Pues ya se puede ir olvidando de mí ...

- Perdone, la verdad es que llevaba unos días un poco agobiado y me he quitado un peso de encima. Disculpe si le ha parecido que se me habían subido los humos

- Disculpas aceptadas. Y si tiene un exceso de humos, yo le podría ampliar el escape con mucho gusto ...

- ...

lunes, 18 de julio de 2011

Ocho días dan para ...

Estar con la familia y con algunos amigos. Ver cómo nuevos negocios nacen ¡y parece que funcionan! :-) Tomarte un par de mojitos. Preguntarte por qué no caerá un meteorito sobre Telecinco, a poder ser a media tarde. Oír nuevas voces en la radio. Volver a llevar bermudas. Dormir en tu cama. Comer croquetas. Conducir. Comer tortilla de patatas. Constatar que la cosa está muy mala. Rezar porque la nueva dirección sea la buena. Decir “hasta luego” a tus ex compañeros. Meter todas tus cosas en dos cajas. Hacerte fan de una community manager. Ver a una ingeniera pasar de inferior a superior. Recibir buenas nuevas. Hacer cosas que un caballero nunca cuenta. Ir a la playa. Sudar porque sí. Olvidarte una cuña de queso manchego envasada al vacío en la nevera (y otras cosas, snif). Despedirse de la Yuca.

jueves, 7 de julio de 2011

Los jueves ...

¡Paella!

Volviendo al tema culinario, hoy os voy a demostrar que en Londres se puede comer paella. ¿Buena paella? Pues igual sí, pero la que os voy a enseñar yo, no. Es paella preparada del super. Es que me provocan, me la ponen ahí y yo voy y la compro...



Como veis, es paella de pollo (cómo no, el omnipresente pollo) y gambas. Llevaba sus guisantes, pimiento...

Una vez completado el complejo proceso de preparación del plato (4 minutos en el microondas), voilà:



¿A que no tiene mala pinta? Lo del sabor es otra cosa. A ver, se puede comer. O sea, me lo puedo comer yo, que viví seis años en una residencia de estudiantes y he comido cosas que vosotros no creeríais.

Lo que no acabo de entender es esta manía de ponerle chorizo a la paella. Si os fijáis en la primera foto, ahí está. Chorizo Revilla. Hay que joderse. Esta peña debe pensar "paella=Spanish", "chorizo=Spanish", entonces "paella+chorizo=super Spanish".

Pero es que no es la única vez que he visto aquí chorizo en la paella. El otro día pasamos por Covent Garden, que es un mercado muy majete que hay por el centro de la ciudad. Pues en medio del mercado habían puesto un tenderete:



Hola-Paella, tela marinera. En fin, la intención es lo que cuenta. Ahí la tenéis:



No tenía mal aspecto (me refiero a la paella), pero lo que nos hizo desconfiar fue el bacon (que se ve) y el chorizo (que por ahí andaba).

El otro día, en cambio, paseando por un barrio muy majete que se llama Marylebone pasé por delante de un restaurante español que se llama La Tasca (es una cadena, luego lo descubrí), y había dos chicas zampándose una paella que no tenía mala pinta. Al menos, no vi que llevara chorizo.

Es curioso cómo esto de estar fuera hace que te sometas con cierto gusto a experiencias que, estando en casa, serían de lo más impensables, como comerse una paella como la que os he enseñado. O si no, ya me diréis que hacía yo el otro día con un indio, una coreana, una inglesa y dos españoles más en un garito de flamenco tomando sangría. Después de haber sufrido al Peseta y Sus Gitanos en L'Escala una noche sí y otra también durante no sé cuantos veranos ... manda huevos.

martes, 5 de julio de 2011

British Museum

Siguiendo con la ruta cultural, este pasado fin de semana fui al Museo Británico.

Dependiendo de cómo te lo tomes, el British es un museo espectacular o la crónica de un expolio gigantesco. Yo prefiero tomármelo de la primera forma, y así disfruto más, aunque en ocasiones no puedes evitar pensar "¿cómo demonios se trajeron esto?":



También se puede argumentar que si los ingleses no se las hubieran traído a su país, ciertas obras de valor probablemente habrían sido destruidas, como los Budas de Afganistán ...





Visité el British por primera vez hace ya ... 18 años. Joder, qué viejo soy. En aquella ocasión me acompañaba una chica que estudiaba arqueología, y claro, fue una gozada. La de cosas que aprendí y lo bien que lo pasé.

Y es que soy un completo ignorante en temas de historia, arte, ... además del resto, claro. Y la verdad es que me da rabia, porque me gustan estas cosas, y si sabes un poco, las visitas a museos como éste se disfrutan el doble. De momento me dedico a decir "oooh, qué bonito" y poco más.

El museo es enorme, así que visité cuatro cosas. Empezando por Egipto, con el amigo Ramsés:



Y sus jeroglíficos:



Por cierto, hablando de jeroglíficos, en el British está la auténtica piedra Rosetta, que es lo que permitió a los arqueológos descifrar el significado de los jeroglíficos egipcios. Se trata de un trozo de una estela (un cacho piedra, vamos) en el que un mismo texto está escrito en escritura jeroglífica, en demótico (una lengua de uso cotidiano en Egipto) y en griego. Como los eruditos conocían las dos últimas lenguas, no tuvieron más que ir descifrando los símbolos jeroglíficos para conocer el significado de cada uno, y así poder entender todas las escrituras que hay en tumbas, sarcófagos, etc. Aquí la piedra, aquí unos amigos:



Como soy un tipo sensible, cuando veo cosas de estas me emociono. No es que llore, pero verlas me produce una sensación muy especial.

Siguiendo con Egipto, la parte dedicada al arte funerario también es impresionante:





Hasta embalsamaban a los gatos, que eran considerados animales sagrados (de hecho creo que uno de sus dioses era un gato):



Después de Egipto, me di un paseo por Asiria, en la antigua Mesopotamia (toma ya). Los ingleses tuvieron a bien traerse una estatua gigante de un león alado, una minucia:



Me gustan especialmente los relieves que hacía esta gente. Hay todo un relieve enorme (y quiero decir enorme) dedicado a las cazas reales de leones, y es bien chulo:



El del sombrero puntiagudo que dispara una flecha es el rey.



Luego me pasé por Grecia. Aquí tienen buena parte de los frisos del Partenón. La verdad es que están bastante hechos polvo, no sé si será que los muchos turistas griegos les dan martillazos en venganza.



Para terminar, China. El arte chino no me acaba de gustar, hay cosas que parecen sacadas de ... una tienda de los chinos:



No me mire usted así, hombre:



En fin, paro ya para no aburrir (más). Pero vaya, al British pienso volver, pero con chuleta.

Resulta que, junto a la BBC, los del British han hecho una cosa muy chula, que es la historia del mundo explicada a través de 100 objetos del museo. Te puedes descargar de la web un mp3 con una pequeña explicación de cada uno de estos 100 objetos, ordenados cronológicamente, y te van explicando cómo era la época a la que pertenecen, y demás. Te vas paseando por el museo con tu iPod, y a aprender. Ya os contaré.

sábado, 2 de julio de 2011

El amperio británico

No voy a hablar de electricidad, de que si los enchufes aquí tienen tres clavijas y llevan un fusible. No. Os voy a soltar un rollo del copón. Y sin fotos.

Voy a hablar de lo que percibo como una cierta frustración del pueblo británico por volver a ser lo que fue. O al menos, por ser los mejores en algo. Vale, llevo apenas un mes aquí y eso no me da ninguna autoridad, pero qué es esto, ¿un blog o la Enciclopedia Británica? Pues eso.

A ver, todos los países pecan (pecamos) de chovinismo.

Por no meterme en camisas de once varas, me voy a centrar en el deporte y la prensa. Ya sé que la prensa deportiva (salvo honrosas excepciones) no es representativa de nada ... o sí.

Si buscas en cualquier periódico español las noticias de la NBA "Rudy Fernández mete 5 puntos y salva a su equipo de una derrota segura", cuando compañeros suyos meten de 25 para arriba. Y me encanta Rudy, es un crack, pero hombre ...

Lo de la fórmula 1 ya es de traca, lo del calvo de La Sexta con Alonso es para morirse, es un fan, no un periodista. Lo de TV3 y la fórmula 1 es distinto, apenas les da para averiguar si ese coche rojo es el de Alonso o el de Massa. Tantos años, y tan inútiles. Por cierto, que el otro día viendo la F1 aquí, el periodista de la BBC que entrevista a los pilotos en la parrilla justo antes de empezar la carrera tuvo que dejar de entrevistar a Vettel porque la "Spanish television" le estaba empujando para meter el micro "como siempre", dijo. La "Spanish television" resultó ser la pava de TV3. La teva. En fin.

A lo que iba. Los británicos, que son tan chovinistas como nosotros o más, están como locos por ser los mejores en algo. Y a veces lo eres, pero a veces, no. Y estos días ha habido dos pruebas palpables de esto.

Como sabéis, estos días se está celebrando el torneo de Wimbledon. Por cierto, no voy a la final. Yo si no es por un Nadal-Federer no me muevo ni me gasto una libra (o unas decenas de libras) más.

Pues bien, aquí están locos con que Andy Murray gane un torneo de Grand Slam de una vez. Y no hay manera. Durante todo el torneo "qué bien está jugando", "está en su mejor momento", "aquest any sí" ... llega el partido contra Nadal y patapum. En serio, ni el calvo de La Sexta se pone tan triste cuando no gana Alonso.

Es para entenderles. Inventaron un montón de deportes, y con lo competitivos que son, no ganan casi nada (el cricket no cuenta, no es un deporte). Y es que un tenista británico no gana un torneo de Grand Slam ¡desde 1936! Ya he visto varios reportajes en las noticias hablando de los millones de libras que el gobierno ha dado a la federación británica de tenis para formar a futuros campeones, y quejándose de que no hay manera. Están super frustrados.

La música es el otro gran campo de batalla. Calculo que cada seis meses nacen aquí "los nuevos Beatles", el nuevo grupo británico que conquistará el mundo y marcará una época. Y la verdad es que tienen muy buenos grupos, pero ninguno a la altura de los Beatles (ni falta que hace, oiga, pero ellos erre que erre). Y ahora le toca el turno a Coldplay.

El fin de semana pasado se celebró aquí el festival de Glastonbury, que es el festival de rock más importante de Europa. Es la caña, porque tocan un montón de grupos durante día y noche, de todos los estilos, vamos, una pasada.

Para que os hagáis una idea del nivelazo del festival, cada día hay un cabeza de cartel que toca por la noche en el escenario más grande. El viernes, U2. El sábado, Coldplay. Y el domingo, Beyoncé. Tracatrán.

Te gusten o no te gusten los tres cabezas de cartel (sé de alguno que estará diciendo "menuda puta mierda de música"), son tres artistas de primer nivel mundial. Comerciales, sí, pero la Champions League de lo comercial. No me seáis gafapastas.

Pues en la BBC todo era "Coldplay vuelve a casa para demostrar que son el mejor grupo del mundo", "ante su público", blablabla. Me vi las tres actuaciones (por la tele, no vivo tan bien).

A ver, con U2 no soy objetivo, lo sé. Pero es que no hay comparación posible. No la hay.





Lo que transmiten unos y otros, no hay color. Lo tienes o no. Y eso que U2 está lejos de su mejor momento, pero aún y todo, no hay color.

¡Pero es que hasta Beyoncé les dio mil vueltas! La verdad es que de esta chica no había visto más que los típicos videoclips, y pensaba que era la típica artista prefabricada. Y hombre, prefabricada es, pero debo admitir que la tía me pareció una artista espectacular y dio un show increíble:





Pues nada, que sí, que Coldplay es el mejor grupo del mundo y que Murray gana un Grand Slam un día de estos. La esperanza es lo último que se pierde, o eso dicen.

Pim pam toma M&Ms

Este post está dedicado a mi compañero de trabajo Àngel, que me lee desde Saarbrücken, en Alemania (o quizá ya desde Barcelona).

Para quienes no le conocéis, Àngel es un tipo que come mucho y es espectacularmente goloso. Cualquiera diría que demasiado, pero para gustos, los colores. Y para dulces de colores ... ¡los M&M's!

Para quien no se sitúe, los M&M's (léase "emanéms") son como nuestros Lacasitos. Pastillitas de chocolate de colores. Qué fue antes, si el Lacasito o el M&M, lo dejo para los entendidos.

La cuestión es que en Leicester Square, una plaza super céntrica de Londres, está el paraíso de los M&M's ... el M&M's World.



Una tienda, de cuatro plantas, dedicada exclusivamente a estas pastillitas de chocolate de colores. Cuatro plantas. Pastillitas de chocolate. De colores. ¿Están locos estos ingleses o soy yo?



La tienda es espectacular, todo hay que decirlo. Venden absolutamente de todo. Lo que menos venden, de hecho, son M&M's. Pero tienen una de merchandising bestial.







Lo tienen muy bien montado. Según su color, a cada pastillita le han hecho corresponder un tipo de carácter. Así, el M&M azul es el chulito.



(Nota: a quien se pregunte si mi cámara tiene un defecto en la lente, la respuesta es no. Se trata de un efecto digital, llamado "Andreíta cómete el pollo", aplicado para que este blog no se vea envuelto en querellas por invasión de la intimidad).

Además las disfrazan (a las pastillas, digo). A la verde (que espero que sea chica), de princesita (o princesota).



A la roja la tienen vestida de Guardia Real:



Y el M&M naranja juega de portero. No sé a quién me recuerda...



En el M&M’s World puedes comprar de todo. Desde los cojines y camisetas que se ven en las fotos anteriores, hasta guitarras eléctricas (!):



Que yo viera, hay un solo rincón en toda la tienda donde comprar M&M’s propiamente dichos. También es espectacular:





Y cómo no, los M&M's cruzando Abbey Road, como los Beatles.



Una locura de sitio, pero muy divertido para pasar un rato.