No voy a hablar de electricidad, de que si los enchufes aquí tienen tres clavijas y llevan un fusible. No. Os voy a soltar un rollo del copón. Y sin fotos.
Voy a hablar de lo que percibo como una cierta frustración del pueblo británico por volver a ser lo que fue. O al menos, por ser los mejores en algo. Vale, llevo apenas un mes aquí y eso no me da ninguna autoridad, pero qué es esto, ¿un blog o la Enciclopedia Británica? Pues eso.
A ver, todos los países pecan (pecamos) de
chovinismo.
Por no meterme en camisas de once varas, me voy a centrar en el deporte y la prensa. Ya sé que la prensa deportiva (salvo
honrosas excepciones) no es representativa de nada ... o sí.
Si buscas en cualquier periódico español las noticias de la NBA "Rudy Fernández mete 5 puntos y salva a su equipo de una derrota segura", cuando compañeros suyos meten de 25 para arriba. Y me encanta Rudy, es un crack, pero hombre ...
Lo de la fórmula 1 ya es de traca, lo del calvo de La Sexta con Alonso es para morirse, es un fan, no un periodista. Lo de TV3 y la fórmula 1 es distinto, apenas les da para averiguar si ese coche rojo es el de Alonso o el de Massa. Tantos años, y tan
inútiles. Por cierto, que el otro día viendo la F1 aquí, el periodista de la BBC que entrevista a los pilotos en la parrilla justo antes de empezar la carrera tuvo que dejar de entrevistar a Vettel porque la "Spanish television" le estaba empujando para meter el micro "como siempre", dijo. La "Spanish television" resultó ser la pava de TV3. La teva. En fin.
A lo que iba. Los británicos, que son tan chovinistas como nosotros o más, están como locos por ser los mejores en algo. Y a veces lo eres, pero a veces, no. Y estos días ha habido dos pruebas palpables de esto.
Como sabéis, estos días se está celebrando el torneo de Wimbledon. Por cierto, no voy a la final. Yo si no es por un Nadal-Federer no me muevo ni me gasto una libra (o unas decenas de libras) más.
Pues bien, aquí están locos con que Andy Murray gane un torneo de Grand Slam de una vez. Y no hay manera. Durante todo el torneo "qué bien está jugando", "está en su mejor momento", "aquest any sí" ... llega el partido contra Nadal y patapum. En serio, ni el calvo de La Sexta se pone tan triste cuando no gana Alonso.
Es para entenderles. Inventaron un montón de deportes, y con lo competitivos que son, no ganan casi nada (el cricket no cuenta, no es un deporte). Y es que un tenista británico no gana un torneo de Grand Slam ¡desde 1936! Ya he visto varios reportajes en las noticias hablando de los millones de libras que el gobierno ha dado a la federación británica de tenis para formar a futuros campeones, y quejándose de que no hay manera. Están super frustrados.
La música es el otro gran campo de batalla. Calculo que cada seis meses nacen aquí "los nuevos Beatles", el nuevo grupo británico que conquistará el mundo y marcará una época. Y la verdad es que tienen muy buenos grupos, pero ninguno a la altura de los Beatles (ni falta que hace, oiga, pero ellos erre que erre). Y ahora le toca el turno a Coldplay.
El fin de semana pasado se celebró aquí el festival de Glastonbury, que es el festival de rock más importante de Europa. Es la caña, porque tocan un montón de grupos durante día y noche, de todos los estilos, vamos, una pasada.
Para que os hagáis una idea del nivelazo del festival, cada día hay un cabeza de cartel que toca por la noche en el escenario más grande. El viernes, U2. El sábado, Coldplay. Y el domingo, Beyoncé. Tracatrán.
Te gusten o no te gusten los tres cabezas de cartel (sé de alguno que estará diciendo "menuda puta mierda de música"), son tres artistas de primer nivel mundial. Comerciales, sí, pero la Champions League de lo comercial. No me seáis gafapastas.
Pues en la BBC todo era "Coldplay vuelve a casa para demostrar que son el mejor grupo del mundo", "ante su público", blablabla. Me vi las tres actuaciones (por la tele, no vivo tan bien).
A ver, con U2 no soy objetivo, lo sé. Pero es que no hay comparación posible. No la hay.
Lo que transmiten unos y otros, no hay color. Lo tienes o no. Y eso que U2 está lejos de su mejor momento, pero aún y todo, no hay color.
¡Pero es que hasta Beyoncé les dio mil vueltas! La verdad es que de esta chica no había visto más que los típicos videoclips, y pensaba que era la típica artista prefabricada. Y hombre, prefabricada es, pero debo admitir que la tía me pareció una artista espectacular y dio un show increíble:
Pues nada, que sí, que Coldplay es el mejor grupo del mundo y que Murray gana un Grand Slam un día de estos. La esperanza es lo último que se pierde, o eso dicen.