miércoles, 9 de noviembre de 2011

Oxford para ex-presidiarios

Cerca del castillo de Oxford existe un hotel llamado Malmaison:



Lo curioso de este hotel es que es una antigua cárcel, y lo conservan como tal. Por fuera, el edificio es bonito. Eso sí, las ventanas, panorámicas no son.




Con la naturalidad de aquel que ha pasado mucho tiempo entre rejas, entramos y nos dimos un garbeo por el hotel, y la verdad es que el sitio es super chulo. Esta es una vista del vestíbulo que da acceso a las habitaciones:



Y esta la puerta de una celda, digo, de una habitación. Da un poco de mal rollito, pero tiene su punto. Si no, que se lo pregunten a Mario Conde ...

martes, 8 de noviembre de 2011

Los ingleses y el inglés

Creo que, independientemente del nivel de inglés que uno tenga, al llegar a Inglaterra te das cuenta de lo que puede llegar a costar entender a esta gente cuando habla.

Supongo que es la misma sensación que puede tener un extranjero en España cuando intenta entenderse con un gaditano o un gallego, por poner un ejemplo al estilo Artur Mas.

La verdad es que te encuentras situaciones curiosas, y cuando logras comenzar a entender a según quién, te sientes hasta un poco orgulloso. Eso sí, el día que subí cinco pisos en el ascensor con la mujer de la limpieza y no entendí nada de lo que me dijo en todo el trayecto (bueno sí, me llamaba "darling", eso lo entendía), me sentí un poco tonto, asintiendo y sonriendo todo el rato. Eso nos pasa a todos.

Yendo a cosas concretas, una de las curiosidades es que se comen letras. Y muchas.

Si es a final de frase, tampoco pasa nada. Por ejemplo, en la frase "What do you think about that?" muchos dicen "What do you think about thá?", comiéndose del todo la "t" final.

Pero a veces se comen las consonantes a mitad de palabra, lo que ya complica la cosa bastante más. Es espectacular. Por decir algo, en lugar de "dirty", pronunciado (más o menos) "derti", dicen "de-í". "This is dé-i". Dé-i, manda huevos.

Por no hablar de los que cambian las consonantes. Me he encontrado a bastantes que la "th" (que se pronunciaría como una "z", más o menos), pronuncian una "f". Es decir, que "thirty" es "firty". Como Matías Prats padre, vamos, que en vez de "cinco" decía "finco", porque como era andaluz le salía "sinco".

Esto último se da sobretodo en gente no nativa. Por ejemplo, tengo un compañero de curro eslovaco, que es increíble cómo cambia las consonantes. Por lo pronto, todas las "w" son para él "f". "Fhere fere you?" en vez de "Where were you?". Lo increíble es que nos entendemos.

Una de las cosas que más me ha sorprendido es que aquí hay unos problemas de comprensión bastante importantes, sobretodo debido a que hay mucha gente que no tiene el inglés como lengua nativa.

Un día estaba en una tienda, y mientras esperaba a que me atendieran escuché la conversación entre un cliente de origen africano y el dependiente, que era indio o algo así. Uno le pedía un ordenador y el otro no le entendía. Un auténtico diálogo para besugos. Me dieron ganas de decirle al dependiente "te está pidiendo un portátil con estas características, melón". En serio, incluso gente que trabaja ante el público como este chico, tiene serios problemas con el idioma.

Aunque los nativos tampoco están a salvo de esta falta de entendimiento. El pasado domingo, sin ir más lejos, estábamos en un restaurante, y mientras la camarera le preguntaba a la clienta si quería que en la hamburguesa le pusieran queso "cheddar", la clienta entendía que si la hamburguesa era para los niños ("children"). Ya le digo a mi santa esposa que no desespere, que aquí no se entienden ni entre ellos ...

Para terminar, un ejemplo de acento inglés extremo. Se trata de Kelly, una de las protagonistas de la serie Misfits. Es la chica del mono naranja. Sólo deciros que cuando empezó a hablar en el primer episodio, el resto de personajes de preguntaban "¿¿pero qué acento es ese??". Sobra decir que sin subtítulos, ni flowers.



viernes, 4 de noviembre de 2011

Oxford para gente culta

Oxford es pequeñita pero matona. Se nota que desde hace siglos aquí han cortado mucho bacalao, y muestra de ello es que tienen unos museos que para sí quisieran ciudades más grandes. La mayoría de ellos pertenecen a la universidad, ahí es nada.

El mayor de ellos es el Ashmolean, que podríamos definir como un British Museum en miniatura (y algo más modesto, no nos engañemos).



Nos fuimos un día a dar una vueltecilla por las galerías de arte griego, romano, etrusco y demás.







Otro museo interesante es el Museo de Historia Natural, que es una versión mini de su hermano mayor londinense.



Esta ciudad mola, entre otras cosas, por cosas como esta:



Lo que dice la inscripción es que en este museo se debatió en su día la teoría de la especies de Darwin. Ahí es ná.

En el exterior tenían una exposición de árboles gigantes. Bueno, solamente tenían muestras de las raíces y los troncos, y en los cartelitos te explicaban el tipo de árbol del que se trataba, y a qué altura podía llegar. ¡Algunos hasta más de 60 metros!



Una vez dentro, la sala principal es bien chula:



Entre los inefables esqueletos de dinosaurios, cómo no, el T-Rex:




Era más barato invitarle a cenar que regalarle unos guantes ...



A los que habéis visto la segunda parte de Parque Jurásico, igual os suena este mini-dinosaurio (es el que ataca a la niña en la playa al principio de la peli).



Aparte de dinosaurios, tienen esqueletos de muchos animales. Incluso de animales comunes, como cerdos, vacas, etc. Y los tienen puestos como si fueran de excursión:



También tienen animales disecados, como un dodo, que es una especie de pájaro que vivía en Isla Mauricio y que se extinguió hace siglos ...



... cocodrilos ...



... y un banquete para quienes gustan de las patas de araña.



Anexo al Museo de Historia Natural está el Pitt Rivers Museum, que es un museo de antropología.



Es un espacio super abigarrado, y en todas esas vitrinas tienen expuestas cosas tan variadas como instrumentos musicales, urnas funerarias, ropa, sombreros, utensilios de cocina ... de buena parte de las culturas del mundo. Parece interesante, pero era un poco agobiante, la verdad.

¿Qué hace la gente culta después de pasarse el día visitando museos? ¡Pues irse a un concierto de música clásica! Miento, todo esto lo hicimos en días distintos, pero así queda todo agrupado en un post.

Vimos en la calle unos carteles anunciando un concierto en el Sheldonian Theatre, que como los museos anteriores, es de la universidad.



Y para allá que nos fuimos. Y la verdad es que muy bien, confieso que soy un auténtico patán en cuanto a música clásica se refiere, y me gustó.

Lo que no me gustó tanto fue el teatro en sí. Y es que está muy bien conservar las tradiciones y tal, pero hombre ... Si se molestasen en poner respaldo a los asientos, sería bastante más cómodo. Aguantar dos horas de concierto sin poder apoyar la espalda es bastante jodido.

Cómo sería la cosa que entre el público hubo dos lipotimias. También hay que decir que la media de edad superaba ampliamente los 60 (razón de más para hacer el teatro un poco más cómodo, ¿no?). Vamos, que con tanta lipotimia aquello parecía más un concierto de los Backstreet Boys que de Beethoven ...

jueves, 3 de noviembre de 2011

Vídeo 3D

Varios miembros del departamento están trabajando en un proyecto sobre televisión en tres dimensiones (3D).

Resulta que quieren evaluar diversos sistemas de compresión para vídeo 3D, y así decidir cuáles son los más adecuados (vamos, cómo se ve mejor la imagen). Y para ello han solicitado la colaboración desinteresada del resto de miembros del grupo.

La colaboración consiste en visionar una serie de vídeos en una tele 3D, y rellenar unos formularios puntuando la calidad de la imagen.

La tele es un peazo bicho. Pesa 70 kilos, y eso que es de pantalla plana (vale, igual son 42 pulgadas, pero 70 kilos son muchos, no sé qué coño llevará dentro).

Nunca había visto una tele 3D sin gafas. Un inconveniente es que, dependiendo de donde te sitúes, se percibe el efecto 3D o no. Y si no se ve en 3D, se ve bastante mal, lo que es un poco rollo. Vamos, que cuando tengamos estas teles en casa y den un partido habrá que situar estratégicamente a los invitados para que lo vean bien.

La cuestión es que andamos todos escaqueándonos de hacer el test, porque es un aburrimiento de narices. Digamos que esta tarde me he pasado 1 hora seguida viendo múltiples repeticiones de 4 vídeos distintos: una tía bajando una escalera, unos coches en una calle, un tío bailando y una escena del Oeste. Una y otra vez: la tía baja, el coche cruza, el brikindáns y el Far West. Una tortura china, oiga. Al final ya no sabes qué ves ni cómo puntúas, la verdad. Pero todo sea por la ciencia.

Al acabar el test nos pasan un cuestionario sobre qué efectos notas en tu persona después de visionar vídeo 3D. Te preguntan si tienes síntomas de mareo, dolor de cabeza, visión borrosa ... y ¡si tienes ganas de eructar! Lo más cachondo es que un compañero indio preguntó qué significaba "burping" (eructar). La cosa no iría más allá si no fuese porque este chico se echa unos eructos del carajo en medio del despacho y sin cortarse un pelo. Da bastante asco. Cosas de la multiculturalidad, supongo. Pero manda cojones que lo fuera a preguntar él ...

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Guía michelín (especial Oxford)

Oxford es una ciudad pequeñita, pero muy bonita y con mucha vida. Si vienes a este país hay que ir a visitarla, y aunque en un día se puede ver lo principal, pasar un fin de semana en Oxford es la mar de recomendable.

Si añadimos que, para lo pequeñita que es, en esta ciudad hay un montón de restaurantes, la recomendación es doble.

Este post es un monográfico de los restaurantes de Oxford en los que hemos estado, que son alguno que otro, y de lo más variado.

Hay varias zonas de Oxford en las que la densidad de garitos aumenta espectacularmente. Una de ellas es Cowley Road, que es una calle llena de bares y restaurantes. Allí está Aziz, que es un restaurante de comida india y bangladeshí.



Hemos ido un par de veces, y además de que el garito es muy majo, la comida está la mar de rica. Además, hay un camarero griego muy simpático, que habla italiano, y con el que mantuve una amena conversación sobre Mourinho (en mi fluido italiano, para desesperación de mi santa esposa).

En la zona centro de la ciudad también hay un montón de restaurantes. Especialmente en George Street, aunque bastantes son "de cadena". Uno de ellos (es de cadena, pero se supone que de las buenas) es Jamie's Italian.



El dueño es Jamie Oliver, que es un cocinero super famoso de aquí. Por lo que parece, el tío está montado en el dólar, hace programas de TV que se ven en todo el mundo, como en Canal Cocina. Vamos, una especie de Arguiñano, pero sin cantar "el conejo de la Loles", lo que a todas luces le quita encanto.

Para estas Navidades ha publicado un libro sobre la cocina británica ("Más de 130 razones para amar nuestra comida"). Resulta curioso, sobretodo porque se ve que en tiempos ponía a parir la comida inglesa. Un crack.

Pues bien, el tal Jamie es un apasionado de la puñetera cocina italiana, y como no es tonto, ha abierto un montón de restaurantes italianos por todo el país. Y un día nos fuimos a cenar al de Oxford, a ver qué tal.



El garito está decorado muy majo, la verdad. De primero nos pedimos un antipasti a compartir, que llevaba una combinación de cosas un poco esotérica: una bolita de mozzarella y un trocito de otro queso, unas verduras a la brasa y un platito con zanahoria y remolacha ralladas (?).



Te lo sirven sobre una tabla de madera apoyada en dos botes de tomate en conserva italiano, todo muy rústico y tal ... pero es una bola de mozzarella, un cacho queso, unas verduras a la brasa y zanahoria rallada de bote. Hay que joderse con la cucina italiana.

De segundo me pedí un "seafood risotto", es decir, arroz a la marinera, por así decirlo. En el momento de verlo pensé que sería lo más parecido a una paella que me comería estando en este santo país:



Pero que si quieres arroz Catalina. Llevaba chile. Supongo que por influencia de la cantidad enorme de immigración asiática, los ingleses han desarrollado un gusto que no veas por la comida picante. Vamos, que podía ser arroz con pescado, o con pollo, o con verdura, o con porexpán, daba igual. En fin.

Mi santa esposa se pidió unos "prawn linguine", es decir, pasta con gambas, y hay que decir que estaban bastante ricos.



Otro restaurante que hay en el centro, concretamente en High Street, es Shezan.



Es un restaurante indio (uno más, aquí das una patada a una piedra y salen tres restaurantes indios). Fuimos un domingo a comer, y estábamos solos. El garito es muy majo, pero debe ser especialmente popular a la hora de la cena. La comida picaba que no veas, una pasada. El camarero era indio, pero se llamaba Antonio Pereira, o algo así. Nos estuvo contando que es de la zona de Goa, que tuvo mucha influencia portuguesa en la época en la que los compatriotas de CR7 iban por el mundo y nadie les cantaba lo de "ese portugués, hijo... es". Muy simpático el chico (el camarero, no CR7), pero joder cómo picaba la comida.

En St Aldates Street hay un restaurante chino pero de los majos, nada de Gran Muralla, Dragón Rojo, Familia Feliz ni nada por el estilo. Se llama Shangai 30s.



Nos pedimos dos platos a compartir: unos fideos crujientes con pollo, que estaban la mar de ricos:


Y un arroz con gambas:



¿Dónde está Wally, digo el arroz? Pues está debajo de esa capa, que no es otra cosa que huevo; es como si taparas el arroz con una tortilla muy fina. Estaba la mar de rico, muy muy recomendable.

Y de China, a Japón. Cerca de Broad Street está Edamame, que es uno de los pocos restaurantes japoneses de Oxford.



Es un restaurante japonés inusual, al menos para lo que yo estoy acostumbrado a ver. Por lo pronto, solamente tienen sushi una vez a la semana, los jueves. Nosotros fuimos en domingo, así que probamos otras cosas. El garito es pequeñajo y la mar de normal, pero se montan unas colas en la puerta que no veas. No tendrán más de 6 ó 7 mesas, y se comparten con otros comensales, es un rollo bastante distinto a lo que estamos acostumbrados. Pero está bien, y la comida es rica.

Bastante cerca del Edamame está la Turf Tavern, que es un pub del ¡siglo XIII! En Oxford, todo tiene mucha historia, hasta los pubs. Aquí fuimos a comer en domingo, y me pedí el típico Sunday roast (o "rostit de domingo"), que es esto:



Yo me lo pedí de pavo, también lo hacen de cerdo o de ternera. Básicamente es pavo asado cortado en lonchas, con verduras, patatas, pudding de Yorkshire (que es esa especie de panecillo que hay en la parte de arriba, y que no es más que una pasta, sin relleno) y salsa gravy, que es una salsa que suelen echar a los platos de carne. También llevaba un vasito con salsa de arándanos. Recomendable, la verdad.

Y nos vamos del centro de la ciudad al barrio de Jericho, que es donde vive mi santa esposa. Este barrio tiene mucha vida, y hay mogollón de garitos para cenar y tomar algo.

Por ejemplo, el Pierre Victoire, que es un restaurante francés la mar de majo donde se come bastante bien. Es pequeñito, así que conviene reservar.



Allí cerca, en Walton Street, está Loch Fyne. Es un restaurante especializado en pescados, y pertenece a una cadena (curiosamente, no tienen ningún restaurante en Londres). Es recomendable, sobretodo porque tienen más variedad de pescados (¡sin rebozar!) que en la mayoría de sitios.



Aunque no lo rebocen, tienen la maldita manía de acompañar al pescado con salsa de mantequilla, pero bueno. Nos pedimos una lubina con gambas y un "seafood selection", que era un plato variado de pescado que llevaba gamba (en singular), vieira (también en singular), un trocito de lubina y otro de salmón. Afortunadamente, lo sirvieron en plato hondo, con lo que la salsa de mantequilla se quedó al fondo y no lo impregnó todo.




En la misma Walton Street hay bastantes restaurantes más, como Jude the Obscure, que es un pub donde comimos unas hamburguesas muy ricas, o Mamma Mia, que como el nombre indica es una pizzería que no está nada mal.

Para terminar, debo decir que lo mejor que he comido en Oxford es la paella que nuestro amigo Lorenzo nos preparó en su casa:



Dios, se me saltaban las lágrimas ... Es con cosas como estas con las que uno se da cuenta del tiempo que lleva fuera de casa ...

martes, 1 de noviembre de 2011

El hombre contra la bestia

A lo largo de los siglos, la Historia ha sido testigo de grandes enfrentamientos: David contra Goliat, Nadal contra Federer, moros contra cristianos, Falete contra Caballito de Mar ...

El sábado pasado se dio en Oxford otro de estos cruentos enfrentamientos que marcan el devenir de la Historia: el menda contra ... ¡la barrita de Mars frita!

Sí amigos, después de varios meses en este bonito país, llegó el momento de enfrentarme a una de las cumbres de la british cuisine. Un duelo a muerte: o la barrita de Mars o yo. Sólo podía quedar uno. Y como, que se sepa, las barritas de Mars no saben teclear, os podéis imaginar quién fue el vencedor.

Quiso el azar que, después de buscar infructuosamente a lo largo y ancho de este país, el único fish'n'chips en que encontré que freían barritas de Mars estaba en Oxford, a unos pocos pasos de la casa de mi santa esposa. Se llama Posh Fish!

La barrita acudió a la cita con sus mejores galas:



Con sumo cuidado la saqué de su bolsa, momento en el que pude percibir ese delicioso aroma a pescado frito que destilaba. Pero eso no fue suficiente para arredrarme. Sin más dilación, la coloqué sobre el plato reglamentario, y me dispuse a atacar.



Inicié mi ataque con un mandoble que seccionó transversalmente a mi archienemiga, lo que reveló su interior:



Ahí estaba, entre dos crujientes capas de pestilente y aceitoso rebozado, en sucesivos niveles: chocolate, galleta, caramelo y chocolate otra vez.

Y que queréis que os diga ... ¡el Mars está mejor frito que "crudo"! ¡Gran invento! Eso sí, perfecto para morir joven y dejar un seboso cadáver ... Una y no más.

Consciente de la trascendencia del momento, quise dejar evidencias gráficas del instante culminante en que se consumó mi victoria:



Y ... ¡ñam!

lunes, 31 de octubre de 2011

Aquí huele a Radiohead

(Germán, vete a por un kleenex)

En Oxford existe un barrio llamado Jericho. Uno de los primeros días que estuve en Oxford cayó entre mis manos una guía de la ciudad, en la que leí que en un pub llamado The Jericho Tavern dieron sus primeros conciertos dos grupos de la zona de Oxford: Supergrass ...





y Radiohead.





Sabedor de que algún que otro lector de este blog bebe los vientos por este último grupo, y aprovechando que Jericho es el barrio en el que vive mi santa esposa, tracé un osado plan que tenía como objetivo último seguir los pasos de tan mítica banda.

Afortunadamente, solamente unas pocas decenas de metros separaban nuestro cuartel general del objetivo, lo que facilitó las tareas de reconocimiento del terreno.

Como se puede apreciar, el pub es la mar de majo; de hecho, no tiene para nada pinta de antro de rock'n'roll, ni por fuera ni por dentro. Hábil estrategia de camuflaje, pero a mí no me la daban con queso.



Llegó el día D. La hora H. El minuto M. El segundo S.

Simulando despreocupación, entramos en el pub y pedimos una pinta para mimetizarnos con la parroquia del local. Lo logramos con facilidad, las largas horas de entrenamiento por fin rendían sus frutos.

Una vez templados los nervios con una pinta, nos dirigimos a cumplir con nuestra misión. De forma osada y sin mirar atrás, nos dirijimos a la planta de arriba, donde se ubica la sala de conciertos.



Sigilosos a la par que decididos, realizamos la incursión final en la "music room". El hecho de que la puerta estuviera abierta nos facilitó la tarea. Pero si la hubiese tenido que derribar con un hacha, lo habría hecho. Yo era un hombre con una misión, y no haría prisioneros.

El mural situado encima de la puerta sugería que cada vez estábamos más cerca de culminar nuestra heroica tarea:



La sala de conciertos es bien pequeñita, no creo que quepan más de 200 personas. Pero estábamos solos. Era nuestra oportunidad. En lontananza se adivinaba nuestro objetivo final.

Al alba, y con tiempo duro de Levante, por fin pudimos gritar aquello de ¡misión cumplida!



El amigo Thom Yorke ya puede decir que ha estado sobre el mismo escenario que el menda.